domingo, 10 de junio de 2007

Los Restos de la Noche


Recostado de cabeza en la cama, con las ropas por doquier, con una sonrisa de lado a lado de la cara. Los recuerdos de la noche vienen como relámpagos en una pronta tormenta. No quiero olvidar detalles no obviar lo mejor. Había pasado mucho tiempo, menos para algunos, casi nada para mí, en que me sentía de esta manera. Había logrado tanto y me habían entregado tanto. No puedo estar más feliz por la vida que tengo.

El olor aún no se despeja del ambiente, a pesar de estar con las ventanas abiertas. No se quiere ir. Tengo ganas de fumar para acompañar esta soledad, pero no quiero arruinar la suave aroma de lo que ocurrió en la noche. Así que me dejo estar, disfrutando de mi premio.

No hubiese querido estar solo, pero creo que no hubiese disfrutado tal armonía al estar acompañado, además que un poco de retiro hace bien para saber qué pensamientos recolectar, con qué emociones me debo quedar y cuáles son los momentos que siempre debo llevar conmigo, independiente del los futuros senderos que me lleven.

Creo que mi espíritu hubiese querido otra ronda de emociones y acción física, pero parte de mi cuerpo se ríe y le dice que lo mejor es un descanso por ahora, aunque no lo necesita, sabe que pronto habrá mucho más y que mientras más poco y más lo desee, más lo voy a hacer valer… más significado va a tener.

Así que recostado, sonriente, feliz, pensativo, no tan cansado y con un pequeño dolor de cabeza miro estas cuatro paredes azules. Es Domingo, el fin de semana ha acabado, pero como tantos anteriores, siempre disfrutaré este momento haciéndolo totalmente mío.

Saludos blogueros.

jll

1 comentario:

Andrea Martínez Maugard dijo...

Uyy don Javier, al parecer tuvo una muy buen fin de semana, que romantico nooooo
Saludillos