jueves, 28 de junio de 2007

Sueño de Verano


La cálida arena blanca jugaba entre mis dedos y bailaba en mi ombligo. El implacable sol bronceaba mi sonrisa y el sonido de las olas era una verdadera canción de cuna. Jamás había pensando con tanto éxtasis lo maravillosa que era la vida. Estaba teniendo una siesta que era la envidia del más suntuoso hijo de cualquier rey de mundo. Tenía tanto calor que podrían freír un huevo en mi espalda y con mis hombros secar aquellas mohosas avenidas lluviosas que ahora dejaba atrás.

Era una tranquilidad impresionante, yo mismo estaba asustado. El viento soplaba tibio y movía las hojas de los plátanos al principio de la playa. Tenía mi reproductor de música al lado, pero sería una tontera ponerme a escuchar mi música y perderme la más bella de las sinfonías que Dios había puesto en el mundo: el sonido de ese mar cristalino y calmo que me invitaba a nadar en sus aguas ofreciéndome el regalo más bello que se le podría dar a cualquier ser humano: paz.

Toda esa armonía era interrumpida por el suave crujido de unos píes caminando por la tibia arena. Abrí a duras penas uno de mis ojos y con una sonrisa aún más grande pues era lo quien me miraba era quien completaba mi mundo. Mi corazón comenzó a saltar en mi pecho como era de costumbre y volví a la oscuridad y a l tranquilidad de las olas. Pronto sentí esas suaves manos frotando mi pecho con bloqueador solar, estaba frío así que no pude obviar una pequeña contracción y una risa juguetona.

Decidí atacar sorpresivamente a mi compañía y entre risas y vueltas pude recordar el paraíso en el que estaba. ¡Ah! Un beso jamás había sido tan dulce, romántico y erótico al mismo tiempo. Mi corazón estaba tan presuroso que por un instante creí que saldría a nadar sin mí. Entonces me decidí. Levanté mi cuerpo que estaba caliente por el baño de sol y contemplé la obra de arte que el Magnánimo había puesto frente a mis ojos.

Dejé mi camisa ya abierta en la arena y me dirigí al agua.

El primer contacto fue con mis dedos. Los restos de playa en ellos se despidieron con el toque del mar. El agua estaba fría pero era gentil. Comencé a entrar en él a medida que me invitaba y me recibía con sus brazos abiertos. Miré una vez más a la orilla. Seguía mirándome, con la misma sonrisa, la misma expresión de felicidad que tenía desde el primer momento en que nuestros ojos hicieron contacto. Junté mis palmas y raudamente me sumergí en esas transparentes telas azules. ¡Que gozo más grande! ¡Mi cuerpo era libre para volar por sobre el suelo y había nada que me detuviera!

Emergí de ese gigante y miré al cielo dejándome llevar por esa sensación que me hacía olvidad todo lo que sabía y todo lo que me preocupaba. Al fin era mía: paz.


Saludos bloggeros.


jll

domingo, 10 de junio de 2007

Los Restos de la Noche


Recostado de cabeza en la cama, con las ropas por doquier, con una sonrisa de lado a lado de la cara. Los recuerdos de la noche vienen como relámpagos en una pronta tormenta. No quiero olvidar detalles no obviar lo mejor. Había pasado mucho tiempo, menos para algunos, casi nada para mí, en que me sentía de esta manera. Había logrado tanto y me habían entregado tanto. No puedo estar más feliz por la vida que tengo.

El olor aún no se despeja del ambiente, a pesar de estar con las ventanas abiertas. No se quiere ir. Tengo ganas de fumar para acompañar esta soledad, pero no quiero arruinar la suave aroma de lo que ocurrió en la noche. Así que me dejo estar, disfrutando de mi premio.

No hubiese querido estar solo, pero creo que no hubiese disfrutado tal armonía al estar acompañado, además que un poco de retiro hace bien para saber qué pensamientos recolectar, con qué emociones me debo quedar y cuáles son los momentos que siempre debo llevar conmigo, independiente del los futuros senderos que me lleven.

Creo que mi espíritu hubiese querido otra ronda de emociones y acción física, pero parte de mi cuerpo se ríe y le dice que lo mejor es un descanso por ahora, aunque no lo necesita, sabe que pronto habrá mucho más y que mientras más poco y más lo desee, más lo voy a hacer valer… más significado va a tener.

Así que recostado, sonriente, feliz, pensativo, no tan cansado y con un pequeño dolor de cabeza miro estas cuatro paredes azules. Es Domingo, el fin de semana ha acabado, pero como tantos anteriores, siempre disfrutaré este momento haciéndolo totalmente mío.

Saludos blogueros.

jll

viernes, 8 de junio de 2007

Carta de Graduación


Aquí les entreho la carta que su humilde servidor creó y recitó ante el público de la Graduación de los 4° Medios Pablo Neruda y el otro, el día 14 de Diciembre del 2001...


Buenas tardes a todos los presentes: señor director, señores profesores, padres y apoderador, alumnos y todos los presentes. hoy hablaré en voz de mi curso y expresaré lo que para nosotros ha sido 4° año medio y toda una era de nuestras vidas.


Una tibia mañana de marzo, dos grupos de jóvenes una vez más encontraron su destino en una sala de clases, dispuestos a todos, y sabiendo que éste sería el final.
A través del año aprendimos y pasamos por una serie de conocimientos y experiencias. Vimos crecer nuestras expectativas para el futuro las cuales nunca se desvanecieron. Nos vimos a nosotros mismos crecer en un entorno que fue totalmente distinto al de los otros años y nos dimos cuenta de que a nuestro alrededor se encontraba todo lo que necesitábamos para construir nuestras vidas, para probarnos a nosotros mismos.
Éste año vimos caras nuevas llegar, tanto de profesores como de alumnos. Éstos últimos venían de lugares que no conocíamos con cuerpos diferentes a los nuestros, pero sabíamos que sus vidas eran iguales a las de todos: jóvenes emprendedores con ganas de aprender y capaces de resistir todo.

Recordamos nuestros años pasados y añoramos esos tiempos en los cuales jugábamos a ser grandes y pensábamos que cada día pasaba más lento y nos sumergíamos en un manto de ternura y fantasía. Todo aquello no ha cambiado todavía.
Hemos aprendido lecciones en la vida las cuales nos han costado nuestros porrazos, pero sentimos que todo ha valido la pena, y sabemos que todo nos servirá ya que nos encontramos en la edad en la que nos hemos dado cuenta de que pisamos un suelo en el que haremos nuestro propio camino.

Hemos llegado al final de una era para nosotros y para nuestros padres. Y como dice Marcel Proust “El verdadero viaje al descubrimiento no consiste en buscar horizontes, sino en tener nuevos ojos”.
Queridos compañeros, ésta probablemente sea nuestra última reunión juntos y éste ha sido nuestro último año escolar juntos, pero no es el final de nuestras vidas y amistades. Nuestro colegio nos desea lo mejor, y aunque estemos lejos unos de otros, siempre nos tendremos en nuestros corazones y en nuestros recuerdos.
Queridos amigos, éste es el primer día del resto de nuestras vidas.
Buena suerte a todos y que la fuerza nos acompañe.
Gracias.

miércoles, 6 de junio de 2007

Amor de 15


Tengo un amigo que está muy enamorado. Resulta que ya no tiene nada 15 años, pero es la primera vez que siente esta pasión por algo, pero está enamorado, él lo sabe.

Sin embargo sufre pues no puede estar todo el tiempo con quien le corresponde este amor tan puro ¡tan puro! que la fresca luz de la mañana no se compara con la tenue sombra de una vela, y esta persona ya pasó por esta etapa, ya conoce las vicisitudes del espiral camino del amor y sabe cómo tienen que ser las cosas.

Mi amigo nunca tuvo esto. Evitó de manera olímpica todas las posibles relaciones, pues algunas que creyó serían para toda la vida, le causaron profundo dolor. Y nunca tuvo que recorrer este dichoso camino, sólo darle un vistazo con la seguridad de que el día que le tuviera que andar por lo complejos adoquines, sería doloroso, pero tendría recompensas si llegaba a la meta… como lo sigue creyendo.

¿Qué hace nuestro héroe? Le hace la vida casi imposible a quien menos en el mundo deseo hacerlo y se trilla con las mismas ideas y actúa como dijo que nunca lo haría, como rechazó a tanta gente que actuaba de tal manera (verdad universal: la vida da muchas vueltas).

Así que trata de irse tranquilo… se compromete a varias cosas… pero el más mínimo paso en falso se convierte en la debacle del camino. Así que pide por dos cosas: la primera que las veces que el sendero se vuelve más difícil, tenga fuerza suficiente para llegar a la parte tranquila en que se regocijará por lo que ha logrado; y que aquella persona camine junto a él, lo espere cuando se retrasa y sea entendida su lentitud o los “piques” que de repente se pega… aunque está bien seguro de eso, pero que aquella persona no se canse nunca de ir a su ritmo, porque vale la pena, de verdad que sí.

Saludos bloggeros.

jll

domingo, 3 de junio de 2007

Con amigos como estos!!!!!


La vida juega de una manera muy chistosa…

Todo empieza con la extraña coincidencia de que vivimos a la misma distancia y compartimos la micro; o que el lazo de la amistad que se construyó en base a genios muy compatibles sigue tan sólida como en su mejor momento; o que extrañamente, terminas siendo la mejor amiga de quien más querías que lo fuera, tu futura cuñada.

Son esos lazos que cruza la vida lo que hace uniones magníficas y que esperamos que duren por toda la vida. De alguna manera, se mantiene lo que una vez comenzó con una simple ayuda en alguna prueba de castellano.

Para mí es abrazo no es algo de protocolo, algo que hago por inercia, es algo que quiero y que desde el momento que veo a mis amigos comienzo a estirar los brazos. Porque quiero que sientan esto tanto como yo siento lo de ellos

De repente pasa tiempo, unos meses o hasta un año, pero nada cambia. Están igual a que si los hubiese dejado de ver ayer.

Siempre tienen las palabras precisas y las cosas con menos importancias, se vuelven profundos temas de conversación Y NOS INTERESA TODO.

No puedo pedir más que esto niños, son los mejores y espero y tengo fe de que estarán conmigo por toda la vida. ¡¡No cambien nunca!!

jll