Tengo un amigo que está muy enamorado. Resulta que ya no tiene nada 15 años, pero es la primera vez que siente esta pasión por algo, pero está enamorado, él lo sabe.
Sin embargo sufre pues no puede estar todo el tiempo con quien le corresponde este amor tan puro ¡tan puro! que la fresca luz de la mañana no se compara con la tenue sombra de una vela, y esta persona ya pasó por esta etapa, ya conoce las vicisitudes del espiral camino del amor y sabe cómo tienen que ser las cosas.
Mi amigo nunca tuvo esto. Evitó de manera olímpica todas las posibles relaciones, pues algunas que creyó serían para toda la vida, le causaron profundo dolor. Y nunca tuvo que recorrer este dichoso camino, sólo darle un vistazo con la seguridad de que el día que le tuviera que andar por lo complejos adoquines, sería doloroso, pero tendría recompensas si llegaba a la meta… como lo sigue creyendo.
¿Qué hace nuestro héroe? Le hace la vida casi imposible a quien menos en el mundo deseo hacerlo y se trilla con las mismas ideas y actúa como dijo que nunca lo haría, como rechazó a tanta gente que actuaba de tal manera (verdad universal: la vida da muchas vueltas).
Así que trata de irse tranquilo… se compromete a varias cosas… pero el más mínimo paso en falso se convierte en la debacle del camino. Así que pide por dos cosas: la primera que las veces que el sendero se vuelve más difícil, tenga fuerza suficiente para llegar a la parte tranquila en que se regocijará por lo que ha logrado; y que aquella persona camine junto a él, lo espere cuando se retrasa y sea entendida su lentitud o los “piques” que de repente se pega… aunque está bien seguro de eso, pero que aquella persona no se canse nunca de ir a su ritmo, porque vale la pena, de verdad que sí.
Saludos bloggeros.
jll
Sin embargo sufre pues no puede estar todo el tiempo con quien le corresponde este amor tan puro ¡tan puro! que la fresca luz de la mañana no se compara con la tenue sombra de una vela, y esta persona ya pasó por esta etapa, ya conoce las vicisitudes del espiral camino del amor y sabe cómo tienen que ser las cosas.
Mi amigo nunca tuvo esto. Evitó de manera olímpica todas las posibles relaciones, pues algunas que creyó serían para toda la vida, le causaron profundo dolor. Y nunca tuvo que recorrer este dichoso camino, sólo darle un vistazo con la seguridad de que el día que le tuviera que andar por lo complejos adoquines, sería doloroso, pero tendría recompensas si llegaba a la meta… como lo sigue creyendo.
¿Qué hace nuestro héroe? Le hace la vida casi imposible a quien menos en el mundo deseo hacerlo y se trilla con las mismas ideas y actúa como dijo que nunca lo haría, como rechazó a tanta gente que actuaba de tal manera (verdad universal: la vida da muchas vueltas).
Así que trata de irse tranquilo… se compromete a varias cosas… pero el más mínimo paso en falso se convierte en la debacle del camino. Así que pide por dos cosas: la primera que las veces que el sendero se vuelve más difícil, tenga fuerza suficiente para llegar a la parte tranquila en que se regocijará por lo que ha logrado; y que aquella persona camine junto a él, lo espere cuando se retrasa y sea entendida su lentitud o los “piques” que de repente se pega… aunque está bien seguro de eso, pero que aquella persona no se canse nunca de ir a su ritmo, porque vale la pena, de verdad que sí.
Saludos bloggeros.
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