jueves, 24 de mayo de 2007

Té con Caldo e'caeza


Algo cortito, pues es tarde y debo recoger los estudios. ¿Por qué en lo momentos más difíciles de la vida se nos empeora todo? Por famoso y tan mal ponderado Caldo e’caeza. No lo queremos, no lo buscamos y Dios sabe que ojala nunca lo hubiésemos tomado, pero llega la edad, la fase universitaria, en que el trabajo se no pone duro o la relación no marcha como queremos, que recurrimos a este consomé de neuronas.

¿Qué bondades tiene? Para mí, ninguna, empeora las cosas, me doy vuelta con los mismos fideos y lo peor de todo es que no me satisface. Y para cuando ya es tarde, me doy cuenta de que está frío y me lo bebo igual. Peor que una cerveza porque duele el estómago a morir y más fuerte que el tequila más mejicano, pues ataca el hígado de la peor de las formas, sin dejar tranquilo, de paso, al colon.

¿Qué he decidido? Que aunque ya se acerca implacable el invierno y ninguna sopita es mirada en menos, llegué a la determinación de ponerme a dieta de esta bebida, que como la venganza, se sirve fría. Ha sido suficiente por 23 años (¡sí, 23!) y sólo me ha causado trastornos alimenticios insufribles.

¿Cuál será el sucedáneo? El agua de río, pues iré con la corriente, sólo preocupándome de remar con mucha fuerza y dejar las sopas, para cuando llegue a la orilla.

Saludos blogueros.

jll

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